¡Hola amigos! Soy Roberto y hoy les voy a contar una de las leyendas más conocidas de Guayaquil. Es la historia del hada del Cerro Santa Ana.

Santa AnaHace muchos años, antes de la Conquista, en lo que sería la Ciudad de Guayaquil, vivía un cacique y su hija en un lujoso palacio de oro, en las profundidades del Cerro. Cuando su hija enfermó, el cacique buscó al brujo más anciano del lugar con la esperanza de que la curara.

El curandero le obligó a elegir entre su hija y su riqueza, diciéndole que la única cura era devolver todos los tesoros robados en sus batallas.

Enojado, el cacique escogió sus tesoros y lanzó un hacha de oro al brujo. Este, furioso, esquivó la muerte y lo maldijo, sentenciándolo a vivir en las entrañas del cerro con su hija y sus riquezas. Condenó a la joven a deambular fuera del palacio cada 100 años hasta encontrar quien la prefiera sobre sus objetos materiales.

Transcurrieron cientos de años hasta la llegada de los españoles y con ellos, el soldado Nino de Lecumberry. El ascendió hasta la cumbre del cerro y se encontró con la princesa. Sin saber de su historia, la siguió hasta el centro del cerro. Aquí, tuvo que elegir entre quedarse con ella o con las riquezas de su padre.

tesoros

Cuando escogió los tesoros, se vio obligado a enfrentar la ira del Cacique. El español le rezó a Santa Ana para que lo salvara y lo sacara de ahí.

Cuando lo logró, colocó una cruz en la cima del cerro, en homenaje a Santa Ana y, desde ese entonces, se lo conoce por ese nombre.

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