Los granos, en su punto

Son los esenciales de la fanesca, responsables por darle su sabor y textura característica.

¡Directo al grano! Si vas a preparar la tradicional fanesca esta Semana Santa, debes contar con todos los ingredientes básicos. Sin duda, los granos son los encargados de brindarle ese gusto peculiar a esta sopa, emblemática de la temporada.

Aunque hay cientos de variedades de esta receta, según la región del Ecuador o inclusive la familia que la prepara, lo importante es dar el manejo correcto a los ingredientes. Es por esta razón que te detallamos todo lo que debes saber de los granos de la fanesca.

cuales-son¿Cuáles son? Si bien los granos que se usan en este potaje tienen variedades regionales, hay ocho que debes tener en cuenta: el chocho, las habas, el choclo, el fréjol (verde y rojo), los garbanzos, las lentejas y las arvejas.
como-los-compro¿Cómo los compro? Lo mejor que puedes hacer es visitar uno de nuestros locales Akí, donde podrás cerciorarte de que estarán tiernos y frescos, sin colores intensos, ni olores pronunciados, signos de maduración excesiva. Toma en cuenta que los ingredientes naturales y frescos aportarán un mejor sabor final a la sopa.
como-los-pelo¿Cómo los pelo? Debes tener a la mano agua para despegar la piel de cada grano, porque se adhiere a las manos, además de un recipiente aparte, para depositar los que ya estén listos. Este proceso es laborioso y largo, por lo que, usualmente, demanda el trabajo de familias enteras. Toma en cuenta que también es posible preparar la sopa sin necesidad de pelar el fréjol, las arvejas o las lentejas.
como-los-preparo¿Cómo los preparo? Deben ser cocidos por separado, recordando que cada uno tiene un punto de cocción diferente. Lo ideal es prepararlos con sal y un poco de azúcar, para realzar sus sabores. Es importante saber que el grano debe llegar a una consistencia en donde no pierde su firmeza ni se deshace en la sopa. Cuando estén listos, deságualos y enfríalos de inmediato.
como-los-conservo¿Cómo los conservo? Los granos tiernos son un alimento perecible, por lo que lo mejor que puedes hacer es colocarlos en refrigeración de inmediato, luego de comprarlos. Guárdalos en empaques herméticos individuales hasta que llegue el momento de usarlos.

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